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Existen decenas de terapias corporales, basadas en la asociación mente-cuerpo, antiguas y modernas. Probablemente, las más tradicionales sean las que trabajan con la energía, un concepto fundamental en este campo. Ésta circula por el cuerpo por canales o meridianos, que están relacionados con distintas funciones físicas, emocionales y mentales.

Existen varias formas de actuar sobre estos meridianos: acupuntura, shiatzu, Do In, digitopuntura, reflexología, etc.
Las tradiciones orientales llevan el concepto de energía más allá de lo físico implicando la movilización de varios cuerpos sutiles, de diferentes densidades, con siete puntos primarios: los chacras. La conciencia y alineación de estos cuerpos su armonía con lo divino es la base de varias escuelas, como el yoga, la meditación, el tai chi, el chi kung, el reiki, el healing, etc., para nombrar exponentes de diferentes culturas.
En Occidente, se pueden encontrar técnicas como el método Mezieres, que hace hincapié en elongar la musculatura posterior, evitar la rotación interna de los miembros inferiores y el bloqueo diafragmático. Una seguidora de este trabajo es Therese Bertherat con la Antigimnasia.
La Eutonía, de Gerda Alexander, busca la adaptabilidad del tono muscular a los cambiantes estímulos tanto interiores como exteriores, en lugar de la fijación a uno al que estamos sometidos sin darnos cuenta. Es un método muy sutil de exploración conciente, en las antípodas de los que recurren a la manipulación del sistema muscular y conectivo u osteo-neuronales, como el Rolfing, la Osteopatía o la Quiropraxia, en los cuales el terapeuta realiza masajes o alineaciones específicas.
Y ya que mencionamos los masajes, estos también tienen una larga tradición. Diversas escuelas se han influenciado mutuamente, dando lugar a un enriquecimiento en su aplicación y sus efectos, que los han convertido no sólo en placenteros y relajantes, sino también en terapéuticos.

Otros caminos “biomecánicos” son la Técnica Alexander, que prioriza el área de control primario, esto es, la relación entre cabeza y columna y el Método Feldenkrais, que busca reprogramar el sistema nervioso, haciendo que cada movimiento sea más eficiente y económico, mediante manipulaciones suaves o por ejercicios simples, que persiguen ampliar los límites a los que nos circunscribimos.
Otro método, creado por Alexander Lowen, es la Bioenergética, una terapia que aúna la liberación física de los bloqueos mediante respiración, ejercicios, masajes y expresión emocional y el enfoque psicoanalítico en su resolución.


La Gestalt, creación de Fritz Perls, si bien no es estrictamente una terapia corporal, se apoya en la experiencia directa del aquí y ahora, en el darse cuenta de lo que sucede en cada instante, y se ayuda de las reacciones corporales para ello.
Existen terapias que justamente proponen la concienciación de la unidad que realmente somos de cuerpo-mente-espíritu. Y no sólo del paciente, sino también del terapeuta. Se trata de establecer una comunicación fluida de Ser Interior a Ser Interior, en la que ambos se enriquezcan mutuamente. Que no se lleve por reglas fijas de tecnicismos, sino por la escucha intuitiva y abierta de las necesidades profundas del paciente, para poder así abrir canales que le faciliten el acceso a su propia fuente interna de sabiduría y bienestar.

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