Propiedades medicinales de la alfalfa

La alfalfa constituye un concentrado natural de minerales. Es una de las fuentes minerales más ricas conocidas gracias a su raíz, que es capaz de absorber nutrientes difícilmente accesibles a la mayoría de las plantas.

Tradicionalmente se utiliza el exudado de las hojas, rico en proteínas (40 a 50%), aminoácidos (utilizados para la síntesis de proteínas), minerales, como el calcio, y oligoelementos (sílice, hierro, fósforo, cobre, zinc y selenio). Es un excelente estimulante general y especialmente gracias a sus efectos remineralizantes, es beneficiosa para mejorar los problemas de uñas frágiles y cabellos apagados, abiertos y quebradizos.

Aporta todas las vitaminas conocidas, incluida la vitamina K, esencial para la síntesis de los factores de coagulación, por lo que se recomienda en casos de anemia.

Hay que destacar también la presencia de un estrógeno vegetal, el cumestrol, que tiene una doble acción, hormonal y remineralizante, por el calcio y la sílice, por lo que la alfalfa podría ser de utilidad en la menopausia y la osteoporosis.

La planta de la alfalfa es originaria de Asia y África del Norte. Los árabes la bautizaron con el nombre de “al-fac-facah”, lo que significa “madre de todos los alimentos”. La utilizaban para fortalecer el cabello.

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