La linaza es la semilla de la planta Linum usitatissimum (lino), que se consume prácticamente desde el principio de la civilización. Antes del año 5000 A.C., los médicos egipcios la utilizaban y, más tarde, en la historia escrita por Hipócrates, se recomendaba para aliviar dolores abdominales. No obstante, su uso principal, según relata su historia, ha sido como fuente de energía. Carlomagno dictó leyes que ordenaban el consumo de linaza a los súbditos. También figura como alimentos habitual de griegos y romanos.
Se le atribuyen a la linaza extraordinarias propiedades beneficiosas para la salud. Esta pequeña semilla es rica en fibra dietética soluble e insoluble, ácidos grasos poliinsaturados y fitoquímicos. De allí sus propiedades para mantener un sistema digestivo saludable, al promover el movimiento intestinal, y para beneficiar el sistema cardiovascular al disminuir el nivel de colesterol malo en la sangre.
De la semilla se extrae el aceite de linaza, el cual es rico en Omega 3, Omega 6, y Omega 9,
el cual es usado actualmente en la industria cosmética, en la fabricación del linóleo y como diluyente para pintura de telas.
Se recomienda consumirla mezclada en batidos de frutas, en cantidades que no excedan de una cucharada; mezclada molida en un vaso de agua antes o después de comer, si se quiere utilizar como coadyuvante en regímenes dietéticos y para combatir el estreñimiento.
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