La dieta que más te ayuda a mantener en forma el corazón es sabrosa, equilibrada y muy variada. Estas son unas sanas medidas que puedes adoptar en tu alimentación diaria y que reducen las posibilidades de sufrir trastornos cardiovasculares.
- Guisar con buen aceite de oliva.
- Consumir más a menudo a las nueces y al jamón de bellota.
- Tomar todos los días frutas, verduras al vapor y buenas ensaladas (sin queso).
- Incluir el pescado azul en la dieta.
- Guisar con más cebollas y ajos.
- Reducir la sal
- Recortar la grasa visible de carnes y aves.
- Apostar por leches semidesnatadas.
- Eliminar (o reducir) la repostería industrial, las tostadas con mantequilla, el embutido y el café.
No es necesario adoptar dietas severas para proteger nuestro corazón, sólo aprovecharse de las propiedades que nos ofrecen determinados alimentos y comer unas proporciones ajustadas: la obesidad es muy mala amiga del corazón.
Tampoco hay que renunciar al buen vino, siempre y cuando no se sobrepasen una o dos copas diarias.
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