El apetito y las hormonas del hambre


      
25 diciembre 2008. Categoría: Alimentación y nutrición
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Qué apetito!

Las ganas de comer son un instinto de supervivencia. La sensación de hambre está causada por insistentes señales del cerebro de que el cuerpo necesita alimento. Aunque sea incómoda, responde a la necesidad biológica de mantener el organismo bien nutrido.

El apetito en cambio, es la placentera expectativa de la comida que uno se dispone a disfrutar. Si puede elegir, la mayoría de las personas combina los dos y satisface el hambre con algo apetitoso.

Las personas tendemos a comer más en reuniones familiares o cuando hay grandes cantidades de comida, como en los bufets. En estas situaciones, el hambre tiene poco que ver con la cantidad de comida y calorías que se consumen. En todo el mundo, el número de personas con sobrepeso aumenta día a día, especialmente en las sociedades de la abundancia, donde hay más comida a nuestro alcance y el ritmo de vida suele ser más sedentario.

Las hormonas que controlan el apetito

Hay al menos cuatro hormonas que influyen en el hambre y el apetito. cuando el estómago está vacío, las células de las paredes liberan una señal de hambre a la sangre denominada grelina que, al llegar al cerebro, actúa en el centro que controla la saciedad y desencadena el deseo de comer.

Después de comer, la insulina del páncreas inhibe el apetito y, a la vez estimula las células para que absorban el azúcar digerido de la sangre. Cuando los alimentos ingeridos llegan al intestino delgado, las células segregan PYY, otra hormona que reduce las ganas de comer.

Después, cuando la cantidad de grasas almacenadas aumenta, las células adiposas liberan la hormona supresora del apetito, la leptina.

Las hormonas del hambre y el apetito actúan en el cerebro. Para ello recorren el flujo sanguíneo hasta el hipotálamo, donde desencadenan impulsos nerviosos que producen la sensación consciente de hambre y saciedad.

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